Sonidos minúsculos
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Sonidos minúsculos

Dos arañas viven en mi balcón, no salen a menudo de su nido, parece una telaraña abandonada pero crece. Me asomé de casualidad y descubrí esa escena insólita, o tal vez llegué a oír los gritos desesperados de ese insecto por el cual nada podía hacer. Muchas veces quise ver cuándo y cómo se urdían esos hilos, pero nunca llegué a oír el sonido de los hilos enredándose. Este es un registro de la vida imperceptible, pero viva.

CELINA UGRIN